TRAGEDIA EN INVIERNO (Esteba Ortiz)

 

Un día Nataniel Zeul, se encontraba jugando en la casa de su abuelo, cuando este lo invito a sentarse al lado suyo: “No me queda mucho tiempo de vida, nieto mío ven y siéntate, te voy a contar algo muy peculiar que sucedió en mi niñez”.

Todo comenzó en Checoslovaquia, en un pueblo apartado, era invierno y la niebla cubría los techos y árboles, que, desde el edificio de Prudow, daban un paisaje digno de ser adorado.

 Comenzaban a surgir extraños rumores de la extraña desaparición de un grupo de jóvenes excursionistas que se adentraron en el bosque, se perdieron en la bruma y nadie los volvió a ver, a salvo de un campesino que asegura que los vio maltratados y a medio morir, caminando guiados por una extraña figura que él no distinguió bien.

 Tu tío abuelo y yo nos asustamos ya que en ese grupo iba tu tatarabuelo como guía, el cual queríamos mucho, nos armamos de valor y fuimos al bosque, en el cual nos internamos por casi 4 años, aunque los últimos dos años no fueron de mucha importancia ya que solo caminamos sin rumbo, por eso solo te voy a contar lo que paso al principio:

PRIMER AÑO:

Caminar y caminar, eso era lo único que hacíamos, por bosques, pueblos y casas, y no encontramos señal de tu tatarabuelo, fue hasta que, por un sendero comenzamos a hallar manchas de sangre, después de subir más la montaña, lo único que veíamos eran charcos y charcos de sangre, no veíamos señal de la civilización. La niebla comenzó a acortarnos la vista, no veíamos nada a nuestro alrededor, nos comenzamos a asustar, a desesperar y luego no encontramos más salida que el llanto, mas sin embargo la esperanza volvió a nosotros cuando la niebla se disipo y logramos ver la casa del campesino que, asegura haber visto al grupo de jóvenes, él nos recibió y allí nos alejamos por 9 meses, partimos, caminamos por 3 meses, cumplimos un año buscando a tu tatarabuelo

SEGUNDO AÑO:

Esta vez fuimos más inteligentes, antes de irnos recogimos más provisiones una carpa y materiales para hacer fuego, de los cuales solo utilizamos la carpa, una noche decidimos caminar más y no dormir, grave error, bien por la noche comenzamos a sentir que alguien nos estaba siguiendo comenzamos a oír pasos, pero era una liebre, y claro los dos nos reíamos, pero aunque creíamos que íbamos bien tu tío abuelo y yo nos desmayamos. Al despertar nos dimos cuenta que tu tatarabuelo nos levantaba y que demás muchachos hacían lo mismo, nos alegramos y mucho pero nos dimos cuenta que no era nuestro bis abuelo el que nos levantaba sino que era un muchacho en muy mal estado.

 Y ahí nos dimos cuenta que estábamos en ese grupo de jóvenes, lo que habíamos vivido solo era un sueño, nuestro tatarabuelo nunca se había perdido, era la extraña figura que nos guiaba, nos había maltratado y golpeado y nos conducía por el bosque, enviándonos directo a nuestro fin. Nos abalanzamos contra el con piedras y palos dejándolo muerto en medio del bosque.

Anduvimos en el bosque por 2 años, moribundos, comiendo lo que nos botara el bosque hasta que nos encontró un leñador nos llevó a su casa, la cual es esta la que me dejo de herencia.

Segundos después el abuelo dio su último suspiro y murió de un ataque cardiaco causado por revivir esos dolorosos momentos de su vida.

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